
Hojaldre de trigueros con queso: nada puede salir mal.
Este hojaldre de trigueros con queso, surgió un día que tenía invitados, poco tiempo y cero ganas de cocinar. Abrí la nevera, vi una lámina de hojaldre ( que siempre tengo), un manojo de espárragos y un trozo de queso que pedía a gritos ser el protagonista. El resto fue intuición y horno.
El resultado fue de esos platos que hacen silencio en la mesa: cuando todos prueban el primer bocado y sólo se escucha el crujido del hojaldre. Desde entonces lo repito una y otra vez. Porque es fácil, luce en la mesa, y tiene ese equilibrio entre lo vegetal, lo cremoso y lo crujiente que tanto me gusta.
HOJALDRE DE TRIGUEROS
Plato: Aperitivos, entrantes, verduras, quesoCocina: Propia mediterráneaDificultad: Fácil4
servings15
minutos20
minutos480
kcalIngredientes
1 lámina de hojaldre
1 manojo de espárragos trigueros
200 g de queso Mozzarella
50 g de queso Parmesano rallado
1 huevo para pintar la masa
AOVE, sal y pimienta, un poco de tomillo y ralladura de limón
Paso a paso
- Precalienta el horno a 200ºC
- Limpia los espárragos cortando la parte dura del tallo.
- Extiende la masa de hojaldre sobre papel vegetal y pincha ligeramente el centro con un tenedor ( dejando 1-2 cm de borde)
- Añade el queso mozzarella en la base ( puedes mezclarlo con un poco de limón rallado o tomillo para dar más sabor)
- Coloca los espárragos en línea con el queso, salpimenta al gusto.
- Añade en el centro del hojaldre el queso Parmesano.
- Pinta los bordes del hojaldre con el huevo batido.
- Hornea 20-25 minutos, hasta que quede dorado y crujiente.
Notas
- Sirve con una ensalada de rúcula y tomates cherry, un vino blanco seco o una limonada casera.
Los espárragos trigueros no sólo aportan sabor y textura a tus platos, también son una fuente increíble de nutrientes. Ligeros, versátiles y de temporada, son un básico que tu cuerpo, y tu cocina agradecen.
Seis razones para incluirlos en tu día a día:
- Diuréticos naturales: son ricos en agua y asparagina, un aminoácido que favorece la eliminación de líquidos y toxinas.
- Bajos en calorías, altos en fibra: perfectos para saciarte sin sumar calorías, y para cuidar tu digestión.
- Fuente de ácido fólico: clave para el sistema nervioso, ideal en etapas de crecimiento o embarazo.
- Ricos en antioxidantes: como la vitamina C y E, ayudan a combatir el envejecimiento celular.
- Buenos para el corazón: contienen potasio, que ayuda a regular la presión arterial y mantener la salud cardiovascular.
- Aliados del hígado y la piel: favorecen la depuración hepática y contribuyen a una piel más luminosa gracias a sus minerales antioxidantes.
