
Una receta sencilla, pero muy completa.
Hay combinaciones que nunca fallan: el dulzor de los tomates cherry asados, el aroma de la albahaca fresca, el punto salado del jamón serrano… y en el centro de todo, la suavidad de la merluza.
Este plato es de esos que se preparan en menos de 30 minutos pero que te hacen especial. Ideal para una cena ligera, un entrante con estilo o un picoteo elegante.
Y lo mejor: todo está hecho en mi Cosori Dual Blaze Twinfry Chef Edition, con la que puedo hacer varias preparaciones simultáneamente casi sin manchar.
Pinchos de merluza con salsa napolitana
Plato: Pescado, Carne, TomateCocina: Mediterranea4
personas20
minutos20
minutos200
kcalIngredientes
3-4 corazones de merluza (400 g aprox.)
3-4 lonchas de jamón serrano
300 g de tomates cherry
10-12 hojas de albahaca fresca
2 dientes de ajo
10 aceitunas negras, picadas
1-2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta al gusto
Paso a paso
- Para la salsa napolitana:
- Coloca los tomates cherry, los ajos pelados y las hojas de albahaca en una fuente apta para airfryer.
- Rocía con un poco de AOVE, salpimenta y cocina a 180 °C durante 15 minutos.
- Tritura todo junto hasta obtener una salsa espesa y aromática. Reserva.
- Para los pinchos:
- Parte los corazones de merluza en tacos.
- Envuelve cada taco con media loncha de jamón serrano y ensarta en pinchos.
- Cocina en la airfryer a 180 °C durante 10-12 minutos, hasta que el pescado esté tierno y el jamón crujiente.
- Para emplatar:
- Sirve una base de salsa napolitana, coloca encima los pinchos y decora con las aceitunas negras picadas y unas hojitas de albahaca fresca si tienes.
Notas
- Puedes usar lomos de merluza si no encuentras corazones.
- La salsa también queda increíble como base para pasta o sobre tostadas.
- Si prefieres una versión más suave, sustituye el jamón por lonchas finas de calabacín o berenjena.
Esta receta es un homenaje al disfrute sencillo. Un plato ligero, lleno de sabor, proteínas de calidad y perfecto para cualquier ocasión donde quieras aportar un toque especial.
Se come con las manos, entre risas y brindis. Como un recordatorio del lujo de compartir la mesa y saborear cada instante.
¿Te animas?
